lunes, 4 de abril de 2016

Lindo es despertar en un momento y decir esto lo tengo que contar. Esto lo quiero compartir, es demasiado buena esta idea para que se quede solo para mi y por ello escribo... para quien??? para quien lea y se sienta de alguna manera identificad@ divertid@ o interesad@ de alguna maneta a lo que les suceda a estos estos extraños personajes en mi cabeza. De lo que yo leo, veo, vivo y sueño ellos se alimentan y crean y entrelazan su propia historia.

Y aquí empezamos :

No todo es como aparenta
Llegar al éxito no es tan difícil cundo te centras en ello tomas todo y te diriges a aquel lugar tan anhelado. Pero cuando ya tienes todo lo que siempre quisiste departamentos, autos, entre tantas cosas que siempre quisiste y que hoy no usas, no tienes tiempo, no tienes quienes te acompañen  para disfrutar de una inmensa casa piscina, una cosita que jamás has usado, no por que no sepa como, si no porque jamás te a gustado cocinar para una sola persona. Y fue asi como llegue aquí dedicando mi vida a alcanzar el éxito o dejando de lado mi vida para alcázar el éxito. Creo que la segunda oración es mas correcta que la primera, pero que mas da asi he dejado pasar 29 años de mi vida y fue de esta manera como en mi cumpleaños número 30 llego a mi vida Max, luego de una grandiosa fiesta rodeada de un millar de personar, la mayoría hipócritas e interesadas, que asisten a mi cumpleaños como el evento del año al cual no puede faltar, pues nadie quiere quedar mal con la segunda al mando de una empresa tan importante y competitiva en donde cada contacto vale la pena, en donde todo es transable, la cortesía por consideraciones, las oportunidades no se regalan y ni hablar como se pagan cada favor. Yo me he esforzado toda mi carrera por eximirme de todo ello, pero a quien le importa las personas que corren a mi lado por el mismo puesto que yo jamás reconocerá que yo sea mejor que ellos, para determinado puesto, según ellos yo siempre termine mamándosela a mas de un sujeto para alcanzar todo lo que tengo. Ello en un principio me molesto, soy una persona después de todo bajo esta mi armadura, pero luego comprendí que hay personas que tienen la boca para hablar y la usaran diciendo lo que sea para que los demás los hoyan, y para justificar sus derrotas.

Por todo y mas, hoy no creo en las personas he escuchado tantas mentiras y trabajo en publicidad digo tantas pero tantas mentiras a diario que hay muy pocas cosas que me sorprende. Por esto en mi cumpleaños número 30 no tenia con quien pasar la noche, ni con quien disfrutar mi semana para dos en Brasil, regalo de mi jefe luego de una exitosísima campaña que hizo que la empresa ganara millones de dólares. Ah y cinco años sin vacaciones.  Por eso aquella noche mientras terminaba de leer los diarios del día, me detuve en la sección de anuncios, en donde encontré variedad de señoritas ofreciendo sus servicios, jajaj señoritas no es la mejor forma de describirlas pero yo no las critico cada quien hace lo que puede con las herramientas que tiene, si ellas tiene un gran trasero, senos a juego y problemas para mantener las piernas juntas, son libres de usar sus habilidades como quieran, después de todo hay mujeres que se venden por mucho menos que su precio en mi medio. Bueno pero estos no fueron los anuncios que me llamaron la atención, también habían un par de algunos caballeros, acompañados de torsos increíbles y fue entonces cuando llegue a la conclusión que si pago por tantas cosas en el día a día por que no pagar por sexo si sexo, alguien que no se quiera meter en mi vida que este disponible cuando yo lo necesito, cuando yo quiera y como yo quiera, lo que cualquier mujer querría, pero que no todas pueden pagar o tienen el valor para pedirlo.

Yo no soy cualquier mujer así que aquella noche apenas paso la idea por mi cabeza busque un anuncio, ninguno en particular solo quería experimentar. Marque al menos dos números antes que uno me contestara y no era para menos ya eran casi las dos de la mañana,  cuando una voz nada especial contesto mi llamado.

-¿Buenas noches habla Max?.- dije sin saber que esperar.

-Si con el desea algún servicio.

-Si.-

-De acuerdo para cuando, me requiere.-

-Esta noche, es posible.- 

-Esta bien.- no fue mucho mas nuestro dialogo, además del valor del servicio, la dirección y que él estaría dentro de 20 minutos en mi casa. A las dos con veinticinco una moto se estaciono fuera de mi casa, yo aun no terminaba de leer los periódicos pero que mas daba, fui a abrir la puerta en ella encontré un joven de unos 26 o 28 años, perfectamente afeitado, con un aroma suave y una cara amable, pero seria, con un toque de seductor entre las cejas. Yo a esa hora ya lleva mi pijama de diario, no consideraba que debía conquistarlo si estaba pagando por ello. El entro me pregunto mi nombre yo pregunte el de él, aun que ya lo sabia y el muy tranquilo me contesto que para esos efectos se llamaba Max Salvatore (me sonó a clara mentira pero quien era yo para juzgarlo), me pidió algo para beber yo le serbia una copa de vino blanco de forma natural  y me serviría otra para mi cuando me interrumpió.

-La copa es solo para ti yo no bebo.- Al escuchar esto me sentí inquita, ¿que estaba haciendo? Y con la copa frente a mi como única compañera y testigo de esta locura la bebí de solo un trago para que ella me diera la valentía que yo estaba perdiendo aquella noche. Cuando la termine el se me acerco muy lenta mente y al oído me susurro -muy buena chica, ahora por lo que estoy aquí-. Lo lleve sin mas a la habitación, él me tomo por la cintura con fuerza, me acerco a su cuerpo, que para mi era un enigma debajo de aquella chaqueta de motoquero rudo, para comenzar a descubrirlo se la quite, encontrando bajo ella un torso, MUY TRABAJADO con músculos que se marcaba debajo de una sencilla camiseta blanca, lo siguiente fue intentar desabrochar su pantalón, cuando sus manos me interrumpieron tomándome con fuerza por los brazos y arrojándome en la cama.

-No tan rápido pequeña, esto durara lo que tu quieras, pero la ideas es que disfrutes-.

Muy despacio dejo caer su cuerpo sobre el mío, atrapándome entre la presión de su cuerpo y la cama.  Encarcelando por sus fuertes brazos como barrotes, de su cárcel  siendo yo su prisionera y sin ningún deseo de escapar. Sabiéndome  inevitablemente entre sus manos y reconociendo en el la seguridad de quien sabe lo que hace y es un profesional en ello, me deje llevar. Teniendo aquella noche una experiencia inolvidable, terminado exhausta, aprendiendo cosas que no sabia que se disfrutaran tanto y terminando completamente complacida.